EL MONSTRUO

Conseguí olvidar al monstruo hasta que dijiste su nombre. Y ese día volvió destruyendo sueños. Recuperando recuerdos. Ahogándome en dolor.

Y lo llamé inseguridad, miedo. Lo llamé temor.

Ese monstruo se acercaba a mi oreja y me susurraba palabras llenas de desconfianza, de sufrimiento. Palabras llenas de mentiras ya dichas. Palabras que retumbaban aun el paso del tiempo.

Quise apartarlo, ahogarlo en su soledad. Pero allí recordé mi camino, por qué he llegado así.

Recordé los insultos, las miradas, las risas. Recordé mi silencio y aceptación. Entendí que era lo normal, que todo era verdad. Pero entendí mal.

Y tras tantas patadas seguí mi camino sola, evitando ser tocada, evitando otro golpe. Porque al final fui el daño colateral, fui el daño que nadie recuerda, que a nadie le importó.

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